
Tras la reconstrucción del homicidio de la pequeña Jeniffer Carolai Cuña Valerio (10), violada y asesinada por el concubino de una tía, hermana de su madre, el juez letrado de 2° Turno, Gustavo Iribarne hizo lugar al procesamiento por "homicidio muy especialmente agravado", solicitado por el fiscal Ricardo Chiacchi. Los magistrados no encontraron elementos para procesar al joven de 19 años, que el homicida pretendió utilizar como chivo expiatorio. Antes del dictamen, el homicida fue sometido a una pericia por la psiquiatra que confirmó que estaba en sus cabales. Por lo tanto, era imputable. El delito tipificado prevé una pena de 15 años de reclusión, y en casos de ésta naturaleza, rara vez los procesados recuperan la libertad antes de transcurridos dos tercios de la pena. La reconstrucción -rodeada de un riguroso dispositivo de seguridad- permitió confirmar, plenamente, la responsabilidad del homicida. El hombre mostró conocer plenamente el enmarañado monte. Condujo al Juez y a los uniformados al lugar donde enterró la ropa de la niña. Junto a las prendas el homicida había enterrado una cartera con monedas y broches de pelo y un paquete de galletitas. Lo único que no lograron ubicar las autoridades fue la cuerda que utilizó para ahorcar a la niña. MAS
