
Crimen del empresario. Los secuestradores querían que revelara dónde tenía dinero
Los dos agentes y el mecánico de 30 años fueron enviados a prisión con la pena máxima por el crimen del empresario Pascual Zarrillo Turrielo (74). Un secuestro planificado que terminó en un cruento asesinato. Tengo un tractor para mostrarte", le dijo A.M.M.A. (30) a don Pascual el miércoles pasado. El mecánico conocía al empresario desde hacía cierto tiempo, por lo que a Zarrillo no le
pareció extraña la propuesta. Al día siguiente fueron a Barros Blancos, donde A.M.M.A. le dijo que estaba el tractor en venta. Fueron en la camioneta de don Pascual, en la que también viajaba la mascota inseparable del empresario: su perro Gino. Eran casi las cuatro de la tarde, Zarrillo no pensaba demorar mucho allí. Pero pasaron las horas y la esposa del empresario comenzó a ponerse nerviosa. Zarrillo tenía una rutina que cumplía religiosamente: de 7 a 15 horas estaba en la leñera, luego regresaba a su casa en la calle Teófilo Collazo. A las seis de la tarde sonó el teléfono: "Estoy en La Pasiva de Pando, se me rompió la camioneta, ¿podés venir a buscarme?", le dijo a su esposa. MAS
Los dos agentes y el mecánico de 30 años fueron enviados a prisión con la pena máxima por el crimen del empresario Pascual Zarrillo Turrielo (74). Un secuestro planificado que terminó en un cruento asesinato. Tengo un tractor para mostrarte", le dijo A.M.M.A. (30) a don Pascual el miércoles pasado. El mecánico conocía al empresario desde hacía cierto tiempo, por lo que a Zarrillo no le
pareció extraña la propuesta. Al día siguiente fueron a Barros Blancos, donde A.M.M.A. le dijo que estaba el tractor en venta. Fueron en la camioneta de don Pascual, en la que también viajaba la mascota inseparable del empresario: su perro Gino. Eran casi las cuatro de la tarde, Zarrillo no pensaba demorar mucho allí. Pero pasaron las horas y la esposa del empresario comenzó a ponerse nerviosa. Zarrillo tenía una rutina que cumplía religiosamente: de 7 a 15 horas estaba en la leñera, luego regresaba a su casa en la calle Teófilo Collazo. A las seis de la tarde sonó el teléfono: "Estoy en La Pasiva de Pando, se me rompió la camioneta, ¿podés venir a buscarme?", le dijo a su esposa. MAS
