El gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, declaró el lunes pasado (14 de marzo) que el terremoto fue “un castigo divino” para lavar “el egoísmo de los japoneses” sucudiendo asi a la opinión pública japonesa.“La identidad del pueblo japonés se caracteriza por el egoísmo. Estaría bien hacer buen uso de este tsunami para lavarlo y estoy convencido de que el cataclismo fue un castigo del cielo”, explicó el gobernador, según reproduce la agencia Ansa.MAS
