aliza la condición de la mujer en el mundo, pese a ser un régimen retrógrado en esa materia y que avanza hacia un "apartheid" femeninoLuego de fracasar estrepitosamente en su intento de ingresar a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU - debió retirar su candidatura ante la certeza de una avalancha de votos en contra-, Irán optó por una estrategia solapada y, calladamente, para no despertar objeciones, buscó y obtuvo un puesto en la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, un órgano de las Naciones Unidas que tiene 45 países miembros. Sólo Canadá protestó airadamente. Su ministro de Relaciones Exteriores, Lawrence Cannon, dijo que se sentía perturbado por los antecedentes de Irán en materia de derechos humanos y particularmente en lo concerniente al trato que ese régimen les da a las mujeres. Desde la instauración del régimen integrista, hace tres décadas, Irán, que era uno de los países de la región más avanzados en materia de condición femenina, ha operado una fuerte regresión. La Comisión a la cual ingresó ahora Teherán tiene por misión investigar a los países que violan los derechos de las mujeres y elaborar recomendaciones para mejorar la condición de la mujer en el plano político, económico, social y educativo. Se está así ante la siniestra paradoja de que un régimen que tiene leyes discriminatorias contra las mujeres, podrá juzgar a terceros en una materia que tiene ampliamente reprobada. MAS
