ntinas y como protagonistas a docentes, alumnos y padres. En Rosario, un profesor intimidó a un alumno con un arma porque estaba escuchando cumbia en clase y se negaba a sacarse los auriculares. Lo separaron de su cargo (ver “Historia I”). En Capital, una madre le pegó a una docente, y en Catamarca dos chicos se pelearon con armas blancas (ver “Historias II y III”).“Es preocupante”, le dijo a Clarín Mara Brawer, especialista en violencia en las escuelas y subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación nacional. Y continuó: “Fundamentalmente en el caso de la madre y el de la docente que llevó un arma, porque hay un corrimiento del lugar del adulto sobre la responsabilidad de sujetarse a la legalidad. Ellos son los que deben cuidar a las nuevas generaciones, educarlos a través de sus conductas y terminan siendo los que violan las normas que deberían imponer ”.mas
