Varios salones de belleza de una zona hispana de Nueva Yo
rk lanzaron un programa para estimular a las mujeres a que denuncien casos de violencia doméstica. Es porque encontraron que las damas le confiesan a su peluquero cosas que no confían a nadie. No son psicólogas, trabajadoras sociales ni consejeras, pero desde su trabajo de peluqueras las estilistas de Nueva York se están convirtiendo en los nuevos soldados en la lucha contra la violencia doméstica. Lo hacen devoliviendo algunas consejos y reflexiones cuando las clientas les cuentan sobre alguna escena violencia que sufren en sus hogares. A través del proyecto ‘Concientización sobre violencia doméstica a salones de belleza', creado en el distrito de Washington Heights e Inwood por el Programa de Preservación Familiar de la Administración de Servicios para Niños de la ciudad de Nueva

York (ACS), las trabajadoras de los salones de belleza reciben un entrenamiento que les permite identificar signos de abuso doméstico y brindar información a sus clientes mientras ellas se relajan y embellecen. El proyecto piloto fue creado por Ingrid Domínguez, directora de una agencia de servicios familiares financiada por la municipalidad en Washington Heights y Central Harlem. Ingrid contó que se le ocurrió la idea tras observar a una mujer hablar con su peluquera acerca de abusos en su hogar.
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