Lo que se veía como una costumbre clásica de las películas norteamericanas ahora se volvió una postal más de la Ciudad. El boom de los sabores gourmetComo todas las mañanas, un hombre ingresa a un bar porteño, toma un diario de la barra y se sienta. Se acomoda el traje, apoya su valija a un costado y pide un café con tres medialunas, el mismo menú de todos los días. Mientras lee las noticias del día, se toma su tiempo para disfrutar del desayuno. Esa sería la tradicional postal de un amanecer de la Ciudad de Buenos Aires hace un par de años. Pero los tiempos cambiaron y, cada vez más, los minutos de los porteños valen oro. De esta manera, sentarse a disfrutar de un café pasó a ser un lujo del que no todos disponen. mas
