"Primero nos ignoraron, luego se rieron de nosotros, después nos atacaron... entonces vencimos "

BIENVENIDOS A FUNDAJEREMIAS INFORMAMOS PRIMERO Y MEJOR! ***PRIMER "DIARIO DIGITAL CRISTIANO" SANDUCERO***... CON NOTICIAS, DEL MUNDO, Y NUESTRA SOCIEDAD, COMENTADOS DESDE LA ÓPTICA CRISTIANA ¡DIOS LES BENDIGA! J.C.LAURINO (DIRECTOR)
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***Primer diario digital Cristiano*** Emitido en la ciudad de Paysandù, con noticias de todo el acontecer sanducero, y del mundo comentado desde la optica cristiana "Una mirada diferente de la realidad"

sábado, 3 de abril de 2010

¿Por qué sufrimos?

¿Por qué permite Dios que haya sufrimiento? ¿Será que no se conduele de nosotros?
No te quepa duda: Dios se compadece infinitamente de nosotros. A Él le duele vernos padecer a consecuencia de nuestras malas decisiones, o de los yerros y desaciertos ajenos. La Biblia dice: «El Señor es, con los que lo honran, tan tierno como un padre con sus hijos; pues Él sabe bien de qué estamos hechos: sabe que somos polvo» (Salmo 103:13,14 (DHH)). Jesús también nos comprende y se compadece de nuestras debilidades, porque fue «tentado en todo según nuestra semejanza» (Hebreos 4:15). Él conoce bien lo que es sufrir. Padeció más que ninguno de nosotros cuando lo azotaron y lo crucificaron por los pecados del mundo. Además, en la Biblia Dios promete que un día acabará el sufrimiento para quienes lo amen. En el Cielo, «enjugará toda lágrima de [nuestros] ojos [...]; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas [pasarán]» (Apocalipsis 21:4). Entre tanto, no debemos olvidar que los disgustos y pesares pueden tener un efecto benéfico. Por ejemplo, en muchas ocasiones hacen que las personas se vuelvan más dulces y bondadosas. Los padecimientos, los sacrificios y las desdichas hacen aflorar las mejores cualidades —amor, ternura e interés por los demás— en quienes no permiten que esos trances los encallezcan o amarguen. La Biblia dice que consolamos a los demás «con la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios» (2 Corintios 1:4 (RVA)). Quienes hemos descubierto el amor de Dios expresado en la figura de Jesús abrigamos un profundo deseo de dar a los demás las soluciones que hemos hallado, las cuales pueden aliviar su sufrimiento y ayudarles a resolver sus problemas. Si bien la lectura de la Palabra de Dios nos desvela muchas de las razones del sufrimiento, es probable que no lleguemos a descubrir todas las respuestas a ese eterno interrogante hasta que lleguemos al Cielo. Los caminos de Dios difieren de los nuestros. Hay cosas que sencillamente no entenderemos hasta que las veamos tal como las aprecia Él (Isaías 55:8,9).