nvertidas en equipamientos sociales, bibliotecas y apartamentos de lujo, varios edificios religiosos inician su segunda vida. Pero en otros numerosos casos, ese patrimonio histórico cae en manos de promotores privados que, simplemente, prefieren echarlas abajo antes que hacerse cargo de su rehabilitación. Las principales ciudades de Canadá están cambiando de fisonomía. Montreal era conocida como la villa de los 100 campanarios. Hoy la metrópoli ve desaparecer sus iglesias progresivamente. A primeros de febrero, una capilla franciscana edificada en 1893 reconocida como edificio protegido se incendió y, por falta de medios para rehabilitarla, la orden tuvo que vender el inmueble, sin uso desde hacía tres años. En Quebec la situación es similar. La provincia francófona de Canadá vibra de orgullo por la próxima canonización del hermano André, primer ciudadano quebequés que será proclamado santo por el Vaticano. Pero cada vez cuesta más identificar a las iglesias y los conventos que siempre la caracterizaron. Por ejemplo, una escuela de circo funciona en un edificio con techo abovedado, columnas de inspiración griega y ventanas redondeadas que, hasta hace nueve años, era una iglesia católica.MAS
"Primero nos ignoraron, luego se rieron de nosotros, después nos atacaron... entonces vencimos "
***Primer diario digital Cristiano*** Emitido en la ciudad de Paysandù, con noticias de todo el acontecer sanducero, y del mundo comentado desde la optica cristiana "Una mirada diferente de la realidad"
sábado, 13 de marzo de 2010
Iglesias católicas de Canadá, reconvertidas en apartamentos de lujo
Co
nvertidas en equipamientos sociales, bibliotecas y apartamentos de lujo, varios edificios religiosos inician su segunda vida. Pero en otros numerosos casos, ese patrimonio histórico cae en manos de promotores privados que, simplemente, prefieren echarlas abajo antes que hacerse cargo de su rehabilitación. Las principales ciudades de Canadá están cambiando de fisonomía. Montreal era conocida como la villa de los 100 campanarios. Hoy la metrópoli ve desaparecer sus iglesias progresivamente. A primeros de febrero, una capilla franciscana edificada en 1893 reconocida como edificio protegido se incendió y, por falta de medios para rehabilitarla, la orden tuvo que vender el inmueble, sin uso desde hacía tres años. En Quebec la situación es similar. La provincia francófona de Canadá vibra de orgullo por la próxima canonización del hermano André, primer ciudadano quebequés que será proclamado santo por el Vaticano. Pero cada vez cuesta más identificar a las iglesias y los conventos que siempre la caracterizaron. Por ejemplo, una escuela de circo funciona en un edificio con techo abovedado, columnas de inspiración griega y ventanas redondeadas que, hasta hace nueve años, era una iglesia católica.MAS
nvertidas en equipamientos sociales, bibliotecas y apartamentos de lujo, varios edificios religiosos inician su segunda vida. Pero en otros numerosos casos, ese patrimonio histórico cae en manos de promotores privados que, simplemente, prefieren echarlas abajo antes que hacerse cargo de su rehabilitación. Las principales ciudades de Canadá están cambiando de fisonomía. Montreal era conocida como la villa de los 100 campanarios. Hoy la metrópoli ve desaparecer sus iglesias progresivamente. A primeros de febrero, una capilla franciscana edificada en 1893 reconocida como edificio protegido se incendió y, por falta de medios para rehabilitarla, la orden tuvo que vender el inmueble, sin uso desde hacía tres años. En Quebec la situación es similar. La provincia francófona de Canadá vibra de orgullo por la próxima canonización del hermano André, primer ciudadano quebequés que será proclamado santo por el Vaticano. Pero cada vez cuesta más identificar a las iglesias y los conventos que siempre la caracterizaron. Por ejemplo, una escuela de circo funciona en un edificio con techo abovedado, columnas de inspiración griega y ventanas redondeadas que, hasta hace nueve años, era una iglesia católica.MAS
