ColumnaSe dice que un día un oficial preguntó a su general cuál era el plan de ataque para tomar una ciudad. –Tengo cuatro columnas para atacar la ciudad, explicó el general, por el norte, el sur, el este y el oeste. Pero cuento con mi quinta columna para apoderarme de ella. –¿Dónde está su quinta columna? La respuesta fue breve: –En el interior de la ciudad. Así ocurre con nosotros los creyentes. El enemigo más temible es la quinta columna que se halla en nuestro corazón. ¿Cuál es esta quinta columna? Leamos las palabras del Señor Jesús: “Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios… Estas cosas son las que contaminan al hombre” (Mateo 15:19- 20). ¿Cómo tener la victoria sobre el mal interior? Primeramente tengo que renunciar a mejorarme por mí mismo, porque esto es imposible. Luego debo aceptar lo que la Escritura explica y mi experiencia confirma: mi naturaleza es mala e incorregible. Es una lección difícil de aprender, pero indispensable, porque me obliga a volverme hacia Dios. En Él está la solución, no en mí. Al creer en Cristo estoy asociado con Él en su muerte, para estarlo también en su vida. El apóstol Pablo escribió: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Es necesario que yo entienda esto y lo experimente con un espíritu de oración y confianza, con la ayuda del Espíritu Santo.
