hay Diferencia Cuando el rey de Francia Carlos IX nombró como su primer cirujano a Ambroise Paré, le dijo: –Confío en que cuidarás mejor al rey que a los pobres. –¡Es imposible, majestad! –¿Y por qué?, preguntó el rey. –Porque siempre cuidé a los pobres como a reyes, fue la respuesta. Ambroise Paré, un creyente ferviente, basaba su vida en la Palabra de Dios. Debía conocer la epístola de Santiago, y por lo tanto este versículo: “Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Santiago 2:9). En esto Ambroise Paré era un imitador de Dios, a quien conocía y amaba. Dios “hace salir su sol sobre malos y buenos” (Mateo 5:45). “Dios es grande, pero no desestima a nadie” (Job 36:5). Él “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4). Todos necesitamos ser salvos del pecado y de la muerte eterna. Las diferencias de clases sociales, de pueblos y de culturas no tienen valor para entrar en el reino de Dios. Sólo una cosa importa: reconocer nuestro estado moral de perdición ante Dios y confiar en Jesucristo para ser salvos. ¡No hay diferencia! Cristianos, ¿no nos interpela esta expresión? Nosotros que a menudo estamos dispuestos a hacer diferencia entre las personas, a apreciar más a unas que a otras, ¡no olvidemos el ejemplo del médico Ambroise Paré!
"Primero nos ignoraron, luego se rieron de nosotros, después nos atacaron... entonces vencimos "
***Primer diario digital Cristiano*** Emitido en la ciudad de Paysandù, con noticias de todo el acontecer sanducero, y del mundo comentado desde la optica cristiana "Una mirada diferente de la realidad"
sábado, 27 de febrero de 2010
NO HAY DIFERENCIA
No
hay Diferencia Cuando el rey de Francia Carlos IX nombró como su primer cirujano a Ambroise Paré, le dijo: –Confío en que cuidarás mejor al rey que a los pobres. –¡Es imposible, majestad! –¿Y por qué?, preguntó el rey. –Porque siempre cuidé a los pobres como a reyes, fue la respuesta. Ambroise Paré, un creyente ferviente, basaba su vida en la Palabra de Dios. Debía conocer la epístola de Santiago, y por lo tanto este versículo: “Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Santiago 2:9). En esto Ambroise Paré era un imitador de Dios, a quien conocía y amaba. Dios “hace salir su sol sobre malos y buenos” (Mateo 5:45). “Dios es grande, pero no desestima a nadie” (Job 36:5). Él “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4). Todos necesitamos ser salvos del pecado y de la muerte eterna. Las diferencias de clases sociales, de pueblos y de culturas no tienen valor para entrar en el reino de Dios. Sólo una cosa importa: reconocer nuestro estado moral de perdición ante Dios y confiar en Jesucristo para ser salvos. ¡No hay diferencia! Cristianos, ¿no nos interpela esta expresión? Nosotros que a menudo estamos dispuestos a hacer diferencia entre las personas, a apreciar más a unas que a otras, ¡no olvidemos el ejemplo del médico Ambroise Paré!
hay Diferencia Cuando el rey de Francia Carlos IX nombró como su primer cirujano a Ambroise Paré, le dijo: –Confío en que cuidarás mejor al rey que a los pobres. –¡Es imposible, majestad! –¿Y por qué?, preguntó el rey. –Porque siempre cuidé a los pobres como a reyes, fue la respuesta. Ambroise Paré, un creyente ferviente, basaba su vida en la Palabra de Dios. Debía conocer la epístola de Santiago, y por lo tanto este versículo: “Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Santiago 2:9). En esto Ambroise Paré era un imitador de Dios, a quien conocía y amaba. Dios “hace salir su sol sobre malos y buenos” (Mateo 5:45). “Dios es grande, pero no desestima a nadie” (Job 36:5). Él “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4). Todos necesitamos ser salvos del pecado y de la muerte eterna. Las diferencias de clases sociales, de pueblos y de culturas no tienen valor para entrar en el reino de Dios. Sólo una cosa importa: reconocer nuestro estado moral de perdición ante Dios y confiar en Jesucristo para ser salvos. ¡No hay diferencia! Cristianos, ¿no nos interpela esta expresión? Nosotros que a menudo estamos dispuestos a hacer diferencia entre las personas, a apreciar más a unas que a otras, ¡no olvidemos el ejemplo del médico Ambroise Paré!
