
“Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” Isaías 55:9
Algunos días, no entenderá lo que Él hace. Esta es la realidad de tener una relación con un ser infinito que se encarga del universo. No se podrán entender los detalles del plan maestro.Afortunadamente, todos estamos en esto. Durante la historia, hombres y mujeres de Dios han podido comprobar que no siempre reciben lo que quieren, sin embargo, en su caminar con el Señor entendieron que hay momentos donde nos podemos adelantar a Dios e ir a donde Él no quiso que fuéramos.Entonces, ¿existen oraciones no contestadas? Al ver el cuidado especial de la naturaleza de Dios (Lucas 12:7) en particular a sus hijos (Proverbios 15:29), podríamos concluir que no. Él responde cada oración, probablemente muy similar a cómo le respondemos a los niños: sí, no o aun no. Cuando se encuentre en una situación donde parece que sus oraciones no pasan del techo, es un buen momento para detenerse y preguntarle a Dios: ¿Cómo me estás respondiendo que no logro verlo? Él se lo mostrará. Pablo oró fervientemente para que se quitara una “espina” que tenía clavada en el cuerpo (2° Corintios 12), pero luego dice: “pero él me dijo: Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo” (versículo 9). Es su promesa de su presencia en la soledad, su fortaleza cuando estamos débiles y su paz cuando la ansiedad nos gana…Él lo llena todo.
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