
Hace algun tiempo una tonadita muy pegajosa se hizo popular. Simplemente decía en el estribillo “don’t worry, be happy”… seguramente usted la recuerda, y más adelante con la película de Disney “el Rey león” otro “mantra” se hizo muy popular “ Hakunna matata” que significa “no te preocupes”.Tal parece que al mundo le hace falta una buena dosis de “no preocupación” Pero, estos estribillos aunque positivos terminan desgastándose con el uso. No así con la Palabra de Dios. Tenemos que aprender a distinguir la raíz de nuestras preocupaciones. Sorprendentemente la raíz del mal se encuentra en uno mismo. Principalmente en nuestra desconfianza en Dios. Tu me dirías: “Yo SI, confío en Dios” y yo te preguntaría ¿En todo y para todo?
¿HAY UNA SOLUCION?
La fórmula para detener la dañina preocupación no está en repetir frases prefabricadas, o “mantras” como se les conoce también; o en una nueva programación “neurolingüística” sino en saber dejar nuestras preocupaciones en las manos de quien tiene todo el poder para hacerse cargo de ellas. Jesus “Encomienda al Señor tu camino, confía en El, que El actuará;” Salmo 37:5.
La fórmula para detener la dañina preocupación no está en repetir frases prefabricadas, o “mantras” como se les conoce también; o en una nueva programación “neurolingüística” sino en saber dejar nuestras preocupaciones en las manos de quien tiene todo el poder para hacerse cargo de ellas. Jesus “Encomienda al Señor tu camino, confía en El, que El actuará;” Salmo 37:5.
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